Géneros discursivos y tipos de texto

Existe mucha confusión sobre el tema géneros discursivos y tipos de texto o secuencias textuales o tramas textuales. Vamos a tratar de hacer un cuadro sencillo que permita explicarlo con claridad.

Los TIPOS DE TEXTO son narrativo, descriptivo, expositivo-explicativo, argumentativo, instruccional y dialogal. ¿Existen más tipos de textos? Sí, existen, pero estos son los principales. Cada uno de estos textos tiene un tipo de contenido y una función, para expresarlo utiliza un tipo de estructura más o menos estable y reconocible.

Narrativo: se relatan acciones, acontecimientos de personajes que se realizan en el marco de un tiempo y un espacio. Tienen introducción o situación inicial, nudo o complicación y desenlace o resolución. Básicamente responde a la pregunta ¿qué pasa?

Descriptivo: presenta una caracterización de objetos, personas, situaciones, paisajes, emociones, etc. El contenido responde a preguntas elementales: ¿qué es?, ¿cómo es?, ¿qué partes tiene?, ¿cómo se ve?, ¿qué hace?, ¿dónde está?, etc.  Básicamente responde a la pregunta ¿cómo es?

Expositivo-explicativo: presentan un tema con el fin de explicarlo, es decir que transmite información intentando ser objetivo,  explican conceptos, pueden tener ejemplos. Ej. Textos científicos, instrucciones, textos enciclopédicos. Básicamente responde a la pregunta ¿qué es? y ¿por qué es así? Su intención comunicativa es la referencial.

Argumentativo: este tipo de texto expone opiniones de manera fundamentada, pretende convencer de un punto de vista. Contiene razones, argumentos. La estructura tiene un planteo o tesis que es la que el autor defiende o rebate, un desarrollo argumentativo donde el autor expone los argumentos (criterios racionales) de su punto de vista y una conclusión. Básicamente responde a la pregunta ¿Qué piensa el autor? Ej. Discursos, ensayos, política, etc.

Prescriptivos o instructivos: son textos que dan instrucciones y recomendaciones al lector sobre procedimientos. Básicamente responde a la pregunta ¿cómo se hace? Ej. Normas, recetas de cocina, etc.

Dialogal o conversacional: muestra el intercambio lingüístico entre interlocutores. Básicamente responde a la pregunta ¿Qué dicen?

Los GÉNEROS DISCURSIVOS  están referidos a los ámbitos, a las actividades en las que se desarrollan. Estos géneros se basan en convenciones que se han ido generando sociohistóricamente, si bien son bastante estables varían en el tiempo porque son dinámicos. A su vez los géneros discursivos se expresan en tipos de textos. Algunos géneros discursivos son:

Literario: novelas, cuentos, fábulas, leyendas, etc. Tienen una intención estética.

Periodístico: noticia, editorial, crónica, etc.

Científico: monografía, definición, artículo de divulgación, etc.

Publicitario: publicidad, propaganda, afiche, etc.

Epistolar: carta, tarjeta, telegrama, mail, etc.

Judiciales: demandas, sentencias, etc.

Entonces una novela corresponde al género discursivo literario y su trama textual predominante o tipo de texto es el narrativo. Una monografía que explique y argumente sobre los beneficios de la energía renovable, es del orden del género científico y el tipo de texto es argumentativo.

Azorafa

Triunfa tu gracia, yo sé

Cuando apurada pasás
rumbo quién sabe a qué parte,
haciendo lucir con arte
tu silueta al caminar,
va diciendo ese taquear
que tenés de milonguera:

«Callejera… Callejera…
¿a dónde irás a parar?»

Esos trajes que empilchás
no concuerdan con tu cuna,
pobre mina pelandruna
hecha de seda y percal.

En fina copa e’ cristal
hoy tomás ricos licores,
y entre tantos resplandores
se encandiló tu arrabal.

Callejera,
que taqueás de Sur a Norte,
dando dique con el corte
de ese empilche que llevás.

Callejera,
vos también sos Milonguita
y en el fondo de tu almita
una pena sepultás.

Triunfa tu gracia, yo sé,
y en los rondines nocheros
sos de los muebles diqueros
el que da más relumbrón.

Despilfarrás tentación,
pero también, callejera,
cuando estés vieja y fulera
tendrás muerto el corazón.

Seguí nomás, deslizá
tus abriles por la vida,
fascinada y engrupida
por las luces del Pigall,
que cuando empiece a tallar
el invierno de tu vida
notarás arrepentida
que has vivido un carnaval.

Enrique Cadícamo. Callejera (1929)

Sí, lo es

La muchacha está molesta por la apresurada marcha de sus hermanos. Afirma que deberían haberse quedado más tiempo y los llama egoístas, pero Noriko defiende su comportamiento (aunque ella jamás haría algo semejante), explicando que los hijos tienen que ocuparse de su propia vida y siempre acaban separándose de los padres. La muchacha insiste en que ella nunca será así. ¿Qué sentido tiene la familia si uno se comporta de esa manera?, pregunta. Noriko reitera su anterior observación, tratando de consolar a la muchacha y asegurando que es lo que pasa con los hijos, no puede remediarse. Se produce un largo silencio, y luego la muchacha mira a su cuñada y dice: La vida es decepcionante, ¿verdad? Noriko sostiene la mirada a la muchacha, y con una expresión ausente en las facciones, contesta: Sí, lo es.

Paul Auster. Un hombre en la oscuridad (2008)

¡Atenti, nena, que el tiempo pasa!

Hoy, mientras venía en el tranvía, carpeteaba a una jovenzuela que, acompañada por el novio, ponía cara de hacerle un favor a éste permitiéndole que estuviera al lado. En todo el viaje no dijo otra palabra que no fuera sí o no. Y para ahorrarse saliva movía la “zabeca” como mula noriega. El gil que la acompañaba ensayaba todo el arte de conversación, pero al ñudo; porque la nena se hacía la interesante y miraba al espacio como si buscara algo que fuera menos zanahoria que el acompañante.

Yo meditaba broncas filosóficas al tiempo que pensaba. En tanto las cuadras pasaban y el Romeo de marras venía dale que dale, conversando con la nena que me ponía nervioso de verla tan consentida. Y sobrándola, yo le decía “in mente”:

-Nena, no te hablaré del tiempo, del concepto matemático del rantifuso tiempo que tenían Spencer, Poincaré, Einstein y Proust. No te hablaré, del tiempo espacio, porque sos muy burra para entenderme; pero atendé estas razones que son de hombre que ha vivido y que preferiría vender verdura a escribir:

“No lo desprecies al tipo que llevás al lado. No, nena; no lo desprecies. “El tiempo, esa abstracción matemática que revuelve la sesera a todos los otarios con patentes de sabios, existe, nena. Existe para escarnio de tu trompita que dentro de algunos años tendrá más arrugas que guante de vieja o traje de cesante.

“¡Atenti, piba, que los siglos corren!

“Cierto es que tu novio tiene cara de zanahoria, con esa nariz fuera de ordenanza y los “tegobitos” como los de una foca. Cierto que en cada fosa nasal puede llevar contrabando, y que tiene la mirada pitañosa como sirviente sin sueldo o babión sin destino, cierto que hay muchachos más lindos, más simpáticos, más ranas, más prácticos para pulsar la vihuela de tu corazón y cualquier cosa que se le ocurra al que me lee. Cierto es.

Pero el tiempo pasa, a pesar de que Spencer decía que no existía y Einstein afirme que es una realidad de la geometría euclidiana que no tiene minga que ver con las otras geometrías… ¡Atenti, nena, que el tiempo pasa! Pasa. Y cada día merma el stock de giles. Cada día desaparece un zonzo de la circulación. Parece mentira, pero así no más es.

“Te adivino el pensamiento, percalera. Es éste: “Puede venir otro mejor”…

“Cierto… Pero pensá que todos quieren tomarle tacto a la mercadería, pulsar la estofa, saber lo que compran para batir después que no les gusta, y ¡qué diablo! Recordate que ni en las ferias se permite tocar la manteca, que la ordenanza municipal en los puestos de los turcos bien claro lo dice:

“Se prohibe tocar la carne”, pero que esas ordenanzas en la caza del novio, en el clásico del civil, no rezan, y que muchas veces hay que infringir el digesto municipal para llegar al registro nacional.

“¿Que el hombre es feo como un gorila? Cierto es; pero si te acostumbrás a mirarlo te va a parecer más lindo que Valentino. Después que un novio no vale por la cara, sino por otras cosas. Por el sueldo, por lo empacador de vento que sea, por lo cuidadoso del laburo… por los ascensos que puede tener… en fin… por muchas cosas. Y el tiempo pasa, nena. Pasa al galope; pasa con bronca. Y cada día merma el stock de los zanahorias; cada día desaparece de la circulación un zonzo. Algunos que se mueren, otros que se avivan…”

Así iba yo pensando en el bondi donde la moza las iba de interesante por el señor que la acompañaba. Juro que la autoengrupida no pronunció media docena de palabras durante todo el viaje, y no era yo sólo el que la venía carpeteando, sino que también otros pasajeros se fijaron en el silencio de la fulana, y hasta sentíamos bronca y vergüenza, porque el mal trago lo pasaba un hombre, y ¡qué diablos! al fin y al cabo, entre los leones hay alguna solidaridad, aunque sea involuntaria.

En Caballito, la niña subió a una combinación, mientras que el gil se quedó en la acera esperando que el bondi rajara. Y ella desde arriba y él desde la rúa, se miraban con comedia de despedida sin consuelo. Y cuando el gaita mótorman arrancó, él, como quien saluda a una princesa, se quitó el capelo mientras que ella digitaleaba en el espacio como si se alejara en un “píccolo navío”.

Y fijándome en la pinta déla dama, nuevamente reflexioné:

-¡Atenti, nena, que el tiempo raja! Todavía estás a tiempo de atrapar al zonzo que tratás con prepotencia, pero no te ilusiones.

 “Vienen años de miseria, de bronca, de revolución, de dictadura, de quiebras y de concordatos. Vienen tiempos de encarecimientos. El que más, el que menos, galgueará en la rúa en busca del sustento cotidiano. No seas, entonces, baguala con el hombre, y atendelo como es debido. Meditá. Hoy, todavía, lo tenés al lado; mañana podés no tenerlo. Conversalo, que es lo que menos cuesta. Pensá que a los hombres no les gustan las novias silenciosas, porque barruntan que bajo el silencio se esconde una mala pécora y una tía atimada, zorrina y broncosa. ¡Atenti, nena; que el tiempo no vuelve!…”.

Roberto Arlt. Aguafuertes porteñas (1928-1933). Diario El Mundo

En: http://biblioteca.derechoaleer.org/biblioteca/roberto-arlt/aguafuertes-portenas/atenti-nena-que-el-tiempo-pasa.html