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Sentía atracción por lo que uno llama tipos fracasados, dijo. Pero, ¿qué es, dijo, un fracasado? Un hombre que quizás no tiene todos los dones, pero sí muchos, incluso bastantes más que los comunes en ciertos hombres de éxito. Tiene esos dones, dijo, pero no los explota. Los destruye. De modo, dijo, que en realidad destruye su vida.

Después Tardewski volvió a hablar de esa cualidad destructiva, de esa rara lucidez que se adquiere cuando se ha conseguido fracasar lo suficiente. Porque otra de las virtudes del fracaso, dijo, es que nos enseña que nunca nada deja su huella en el mundo.

Se que simplemente por la necesidad constante defenderse puedo llegar a volverse tan débil que no pueda ya defenderse.

Todos queremos, le digo, tener aventuras. Renzi me dijo que estaba convencido de que ya no existían ni las experiencias, ni las aventuras. Ya no hay aventuras, me dijo, sólo parodias.

Vine a este pueblo hace más de 30 años y desde entonces estoy de paso. Estoy siempre de paso, soy lo que se dice un ave de paso, sólo que permanezco en el mismo lugar.

 

Ricardo Piglia. Respiración artificial (extracto) (2006)