Message in the bottle

Cenamos 20 hrs. No puntual. No etiqueta.
Si querés cocinar llevo vino, si no llevo tarjeta.
Estaba en un cumple, me haces reir.
No escribo raro, soy raro.
Tengo acidez de estómago. Tambien una linda amiga.
Gracias!

Enviado desde mi BlackBerry de Movistar

Mensaje rescatado por Esther, un día antes del otoño de 2012.

Siesta

Un zumbido de moscas anestesia la aldea.
El sol unta con fósforo el frente de las casas,
y en el cauce reseco de las calles que sueñan
deambula un blanco espectro vestido de caballo.

Penden de los balcones racimos de glicinas
que agravan el aliento sepulcral de los patios
al insinuar la duda de que acaso estén muertos
los hombres y los niños que duermen en el suelo.

La bondad soñolienta que trasudan las cosas
se expresa en las pupilas de un burro que trabaja
y en las ubres de madre de las cabras que pasan
con un son de cencerros que, al diluirse en la tarde,
no se sabe si aún suena o ya es sólo un recuerdo
¡Es tan real el paisaje que parece fingido!

Oliverio Girondo. “Siesta” (1923)

Dolida pero despierta

Yo me voy de aquí jodida pero contenta
Tu me has doblado
Pero yo aguanto
Dolida pero despierta
Por mi futuro
Con miedo pero con fuerza
Yo no te culpo ni te maldigo
Cariño mio
Jodida pero contenta
Yo llevo dentro una esperanza
Dolida pero despierta
Por mi futuro
Con miedo pero con fuerza
Que a partir de ahora
y hasta que muera
Mi mundo es mio

Y con tormento y sin dolores
Yo voy haciendo camino
Y que la brisa marinera
Me oriente hacia mi destino
Asi es que me voy bajando
Para la orillita de puerto
Y el primer barco que pase que
Me lleve mar adentro

Buika. Jodida pero contenta (extracto)

Un aporte de Cosas de Bicicleta

Sacudir la quietud

Estas formas previas de continuidad, todas esas síntesis que no problematizamos y que dejamos en pleno derecho, es preciso tenerlas, por lo tanto, en suspenso. No recusarlas definitivamente, sino sacudir la quietud con la cual se las acepta; mostrar que no se deducen naturalmente, sino que son siempre el efecto de una construcción  cuyas reglas se trata de conocer y cuyas justificaciones hay que controlar; definir en qué condiciones y en vista de qué análisis ciertos son legitimas; indicar las que, de todos modos, no pueden ya ser administradas.

Michel Foucault (1926-1984). La arqueología del saber (1970). Traducción: Aurelio Garzón del Camino.

¿El chapa 8 es el 92 entonces? Correcto, el 92. Chapa 14, el 94.

Motorman del servicio 60: -Buenos días, me copia para el 60.

Controlador: -Te copio.

Motorman: -Para decirte que el equipo éste va demasiado lento, y si me pueden recibir los operarios ahí en Miserere a mi llegada«

El propio Córdoba, al tomar el control de la formación, no tiene toda la información sobre las características del servicio a su cargo, que terminaría estrellado contra los frenos hidráulicos al final del andén 2 de Once.

Córdoba: -Control, buen día, me toma para el 72.

Controlador: -Buen día, te copio.

Córdoba: -Una preguntita, acá Morón me está anunciando [que el servicio es] rápido. Soy el 72, ¿puede ser?

Controlador: -Ahí te rectifica 72, está confundido con el de atrás.

El tren siniestrado no era el único confundido sobre las características del servicio asignado. Y el controlador, a pesar de que según la Secretaría de Transporte cada tren lleva un GPS que permite monitorear su velocidad, no tiene idea de dónde está exactamente cada formación.

Motorman del tren 8: -Control el chapa 8… al final ¿Qué número lleva? […]

ControladorSí te copio.

Motorman: -¿El chapa 8 es el 92 entonces?

Controlador: -¿Dónde estás vos?

Motorman: -Señal de entrada de Merlo, control.

Controlador: -Correcto, el 92. Chapa 14, el 94.

Motorman: -94 entonces.

Controlador: -Sí viejito se hicieron un matete ahí en Merlo.

Diario La Nación. 27 de febrero de 2012.

Esther