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Tenemos todos dieciséis, diecisiete años – pero sin saberlo de verdad, es la única edad que podemos imaginarnos: a menudo sabemos el pasado. Somos muy normales, no se concibe otro plan que el de ser normales, es una inclinación que hemos heredado con la sangre.

Alessandro Baricco (1958). Emaús.

Algo pasa en Vilcabamba. Algo que le permite a  su gente vivir ciento diez, ciento veinte y hasta ciento cuarenta años. No sólo viven mucho. Viven mucho con una salud envidiable y sin prestarle atención a los consejos médicos.

Ricardo Coler (1956). Eterna Juventud.

Eran jóvenes, instruidos y vírgenes aquella noche, la de su boda, y vivian en un tiempo en que la conversación sobre dificultades sexuales era claramente imposible. Pero nunca es fácil.

Ian McEwan (1948). Chesil Beach.

Hace cuarenta y cinco años, cuando vivía en Lahore, tenía un amigo algo mayor que yo llamado Platón. En una ocasión, Platón me hizo un favor y, en un arranque de generosidad juvenil, le prometí devolvérselo con creces si en cualquier momento me necesitaba.

Tariq Ali (1943). La noche de la mariposa dorada.

Esther